lunes, 24 de marzo de 2008

Viagra

En julio de 1998 el laboratorio Pfizer presentó la medicación oral para la disfunción eréctil conocida en todo el mundo como Viagra (citrato de sildenafil). A pesar de la conmoción que trajo, tanto en el ámbito profesional como mediático y popular, en un primer momento las ventas no fueron las esperadas y la aceptación por parte de los pacientes era con cierto temor y reticencia. El desconocimiento del médico general y de muchos especialistas también hacía lo suyo. En mi calidad de médico psiquiatra y sexólogo clínico debo decir, que el sildenafil es un medicamento que, tanto en las etapas de investigación como en el uso clínico, ha demostrado una alta eficacia (la respuesta en los pacientes es notable) con pocos efectos colaterales. Remarco que es un medicamento para una condición médica y psicológica específica: la disfunción eréctil aunque actualmente hay personas que lo usan para mejorar su rendimiento sexual. También está siendo estudiado su uso en mujeres y utilizado en cuadros de insuficiencia pulmonar.

En ese entonces comienzan a circular frases hechas como: "afecta al corazón y a la vista", "se quedaron ciegos... se mueren al usarlo", "los ancianos lo van a tomar y correrán riesgos", "va a dejar a la esposa para irse con varias mujeres o con una más joven"; de tal manera que la escena deseable se convertía, para ambos miembros de la pareja, también en lo más temido.

Aún hoy, en 2007, hay pacientes que nos preguntan si “les hará mal al corazón”.

Las falsas creencias sobre los problemas inducidos por el medicamento se instauraron, en ese entonces, en el imaginario social pero hizo pensar que, entre la disfunción eréctil y su resolución, deberían mediar algunos pasos indispensables y sucesivos: animarse a pedir la consulta sexológica, ir a la misma (de la decisión a la concurrencia muchas veces dista un largo lapso), pasar por la ineludible e insoslayable etapa diagnóstica (¿por qué iría a ser distinta que en otras consultas?) para luego tener que pasar por otra escena temida: ir a la farmacia y vencer el pudor de comprar, receta mediante, el sildenafil.

Tomado de sexovida

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